La osteopatía es una medicina manual integrativa que se basa en los principios de la anatomía, la fisiología, la embriología humana y otras ciencias biomédicas ofreciéndonos una visión global y holística del cuerpo.
Entendemos el cuerpo como un TODO; todos los sistemas que forman el cuerpo son interdependientes, y tienen la capacidad
de auto regular el organismo.
Con esta terapia manual buscamos restablecer el funcionamiento normal del cuerpo y recuperar su
equilibrio.
Y como lo haremos? Aplicamos diferentes técnicas, sobre la estructura, el músculo, el tejido conectivo y el tejido visceral para restablecer el equilibrio mecánico y fluídico del cuerpo. Es decir, trabajaremos sobre las articulaciones, los ligamentos, los músculos, los vasos sanguíneos, los órganos viscerales, etc.
Siempre son maniobras suaves, dulces y seguras, que en ningún caso producen dolor. No buscamos provocar dolor, puesto que entonces el cuerpo se pondría en modo defensa y se tensionaría más. Con los tratamientos en osteopatía, buscamos el origen de la disfunción, para poder recuperar la adecuada interacción de los diferentes sistemas y mecanismos homeostáticos del organismo. Así le damos la información en el cuerpo para que por él mismo sea capaz de auto regularse, resolviendo las alteraciones que lo afectan y consiguiendo su estado óptimo de salud.
La osteopatía puede ayudar a las personas a mejorar su estado general de salud, en cualquier etapa de la vida. Está indicada tanto por bebés y niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad. También es recomendable para embarazadas, puesto que ayudaremos a que el cuerpo se pueda adaptar mejor a los cambios que implica el embarazo y permite prepararlo de manera óptima para el parto. Incluso, podemos ayudar a que el bebé se dé la vuelta, en aquellos casos que este viene de nalgas, sin ningún tipo de riesgo.
Dolor de espalda, dolor articular, hernias discales, protusiones, alteraciones posturales, contracturas, sobrecargas musculares, escoliosis, etc.
Dolores de cabeza, migrañas, mareos, vértigos, sinusitis, acúfenos, etc.
Resfriados de repetición, mucosidades, tos, etc.
Gases, reflujo, acidez, malas digestiones, estreñimiento, etc.
Dolor de espalda, ardores, estreñimiento, reflujo, etc.
El cuerpo es consciente e inteligente, contiene una fuerza innata que permite la AUTO REGULACIÓN Y LA AUTO CURACIÓN. La fuerza innata se manifiesta en la regulación homeostática (equilibrio de las funciones vitales) y la inmunidad.
La estructura y la función están interrelacionadas y son interdependientes. Cualquier parte del cuerpo realiza una función dependiente de su propia estructura. Si esta cambia, la función se ve afectada y también a la inversa.
La ley de la arteria es absoluta: la vida es movimiento y es vital que la sangre, la linfa y el impulso nervioso y el líquido cefalorraquídeo circulen en libertad, así como el resto de fluidos del cuerpo. Una zona donde no le llegue oxígeno, no tendrá la nutrición suficiente para poder desarrollar su función de manera óptima, tanto a nivel celular como nivel tisular.
Globalidad: el cuerpo es una unidad: el TODO es mucho más que la suma de las diferentes partes. Todos los sistemas del cuerpo no funcionan independientes el uno del otro; todos van intercomunicados, y la alteración de una parte repercutirá en el resto.